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sábado, 26 de marzo de 2011

Dos caminos para llegar a la meta; tendencia, contra-tendencia y el seguro de cambio

Los métodos de inversión en general y los sistemas de trading, como casi todas las formas de pensamiento, se reparten entre dos familias o escuelas principales. El sistema planetario de la especulación está formado por dos soles y algunos planetas menores. Aunque las formas de operar en los mercados son casi ilimitadas, los sistemas de tendencia y de contra-tendencia, con su brutal fuerza gravitatoria, se reparten la mayoría de las metodologías.

En la ejecución de un seguro de cambio lo que más nos inquieta es elegir el momento, el timing, ese punto perfecto y no siempre imposible en el que acertamos el mejor tipo de cambio para  cerrar una compra/venta y para masajear nuestro ego. Los dos caminos para ello son el de convertirnos en seguidores de tendencia o en ir a la contra.

TENDENCIA

En su versión más simple seguir la tendencia consiste en determinar la dirección general del mercado y tomar posiciones cuando esta cambia. Si por ejemplo somos importadores y el DÓLAR es bajista, cerraremos seguros de cambio cuando esta tendencia cambie. Es una aproximación válida y una sencilla pendiente de una media móvil puede hacer un trabajo digno.

Cuanto más alejado sea el plazo de vencimiento de los seguros mayor habrá de ser el número de velas que forma la media móvil. En el pasado el DÓLAR ha seguido caminos bajistas durante muchos meses acompañado por medias de 50, 100 o 200 sesiones apuntando en la misma dirección. Los importadores han comenzado a tomar posiciones cuando las pendientes de sus medias favoritas han comenzado a cambiar de dirección.

La belleza de estos métodos es que nos evita tomar posiciones si la dirección de los precios nos favorece. Si somos importadores y el DÓLAR está cayendo, podremos ir comprando nuestros dólares en spot o a vencimiento muy corto sin vernos obligados a utilizar seguros comprados con anterioridad a mucho peor precio. Su otra ventaja es la sencillez, es un método de mínimo mantenimiento que nos puede mantener alejados del mercado durante mucho tiempo. Por desgracia esta es también su gran debilidad. Hace falta tener un temple especial para no apretar el botón.

El aburrimiento y el orgullo pueden ser letales para esta estrategia. Durante un largo periodo de caídas en el DÓLAR, el importador, aparte del deseo de acción, oirá el canto de las sirenas anunciándole que este es el momento, que ya no va a caer más. Y cuando al fin el DÓLAR comience a subir con fuerza verá precios fantásticos que van quedando atrás y que quizá ya no volverán y sentirá las dolorosas punzadas de su orgullo herido. No todos pueden seguir esta estrategia.

CONTRA-TENDENCIA

Los que practican la contra-tendencia o el noble arte de cazar máximos y mínimos no padecen los problemas anteriores si bien a costa de crearse otros nuevos. Esta otra modalidad promete acción, diversión y mucha vanidad. A todos nos gusta. Nos dejar participar en el excitante juego de comprar o vender en máximos o mínimos esos lugares míticos donde nacen las leyendas.

El análisis técnico es perfecto para este deporte y las herramientas que ofrece son innumerables; soportes, resistencias, formaciones clásicas y hasta los osciladores, esos artefactos inútiles y peligrosos para el inversor no avisado, son aquí de utilidad.

El precio de esta técnica tan entretenida es el que una veces acertamos y otras no. Después de cerrar un seguro el precio puede continuar en la misma dirección, entrar en un periodo de congestión o bien cambiar la tendencia y vindicar el éxito y brillantez de nuestra ejecución. A diferencia del mundo de la inversión y el trading, donde los stops-loss acaban desgatando a los especuladores técnicos – una técnicas desgastan mucho más que otras y unas pocas tienen una esperanza matemática de beneficio leve pero positiva – los operadores de seguros de cambio tienen el privilegio de no necesitar deshacer las posiciones ya que siempre pueden emplear el seguro para su fin original que es la cobertura de una operación comercial.

El análisis técnico aplicado a los seguros de cambio permite suavizar las aristas en los costes y beneficios de las operaciones de importación y exportación.
  

No solo los mercados toman giros inesperados

Vamos a trazar una línea en el blog. Es una metáfora gastada sobre el antes y el después, sobre las divisiones que separan territorios y sobre nuevos comienzos. Pero como llevamos un tiempo divagando sobre análisis técnico, tal vez no sea del todo inapropiada para una técnica que no es otra cosa que un puñado de líneas trazadas al azar.

Hemos seguido durante unos meses el ensortijado y a menudo imprevisible deambular del EURO. Hemos aplicado herramientas canónicas de análisis y hemos seguido con devoción a los grandes santones de la materia. Hemos dejado que Schwager, Murphy o el sorprendente Larry Williams nos susurraran al oído donde está la luz. Me temo que, pese a su ayuda, seguimos a oscuras sobre el posible comportamiento de los precios pero con la sospecha de que ellos tampoco están mucho mejor.

El análisis técnico no es un juguete roto ni lo que es peor ridículo. Aunque si, pude serlo si pretendemos emplearlo como herramienta única para ganar dinero en unos mercados donde solo importa la suerte y la disciplina.

Pero no está todo perdido, todas las herramientas tienen su utilidad, solo tenemos que buscar el problema que encaje con las soluciones que ofrece esta técnica. Mi problema siempre han sido los seguros de cambio y el análisis técnico me ha proporcionado los medios adecuadas para luchar con él.

En los próximos post vamos discutir aquellos puntos en los que sea interesante tomar posiciones de cobertura tanto en el dólar como en otras divisas. Espero que sea de vuestro interés.

martes, 18 de enero de 2011

Seguros de cambio

Los seguros de cambio y el análisis técnico hacen buena pareja. Cuando trabajan en equipo pueden resolver muchas de las inquietudes que producen la obligación de operar con divisas.

Para importadores y exportadores el tipo de cambio es el ingrediente más imprevisible de su estructura de costes y su método favorito para torear este problema es buscar soluciones complejas. Aquí la colaboración de los bancos es primordial ya que les encanta la palabra “complejidad”, que en banca es sinónimo de comisiones.  

Las soluciones que ofrece la banca tienen la ventaja de aliviar conciencias ya que los tipos de cambio pueden intimidar y si nos enfrentamos a ellos  con herramientas sofisticadas siempre nos quedará el consuelo de que estamos haciendo lo máximo. Y los bancos estarán encantados ofreciéndonos productos difíciles de entender y que proporcionan capa tras capa de “opciones” con sus correspondientes primas incrustadas en el producto. 

Dudo que estos productos sean una respuesta absoluta porque no responden a lo que de verdad desconocemos ¿A dónde va el tipo de cambio? En algunas circunstancias pueden crear una falsa sensación de seguridad y pueden funcionar bien durante largos periodos de tiempo pero en algún momento alguien acaba haciéndose daño y este nunca es el banco. Nadie mejor para explicar esto que Nassim Taleb (Fooled by Randomness, The Black Swan).

Los seguros de cambio básicos, sin sabores añadidos, también pertenecen a esta gran familia de productos y comparten muchas de sus peculiaridades pero nos regalan dos ventajas. Son baratos y son sencillos. Y nos permiten crear estrategias razonablemente óptimas.

Las empresas pueden tener necesidad de fijar tipos de cambio por dos razones. O bien tienen necesidades puntuales de compra de divisas o bien las compran o venden regularmente a lo largo del año.

En el primer caso puede no ser necesario el análisis técnico. Ante una necesidad puntual un método razonable es calcular los costes con el tipo vigente y si resulta aceptable cerrar la operación. Para que jugar, el análisis técnico tampoco da respuestas garantizadas. Si se tiene la inquietud por hacer algo más se puede fijar un stop o precio mínimo aceptable y dejar correr los precios a nuestro favor según algún criterio técnico con un objetivo fijado o bien usando un trailing-stop.

Si la empresa compra o vende divisas a lo largo del año entonces el análisis técnico nos puede guiar en este viaje. Sus herramientas nos señalan puntos en los que es prudente acumular la divisa que nos interese de tal manera que vamos manteniendo un stock adecuado de la misma. Si por ejemplo somos importadores y pagamos en DOLARES y hay una tendencia bajista, entonces iremos creando un stock a precios promediados más altos que el de mercado, gastando primero los seguros comprados a peor precio. Nuestro precio medio de la cartera de DOLARES actuaría a modo de una media móvil, en esta caso por encima del precio spot pero con la ventaja de que si el DÓLAR comienza a subir entonces el precio de mercado subiría por encima de nuestro precio medio con lo cual nuestra cobertura habría tenido sentido.

Los métodos de análisis técnico que podemos usar son ilimitados pero para poner un ejemplo, una simple pendiente de una 20 EMA (media móvil exponencial) puede hacer un trabajo digno. Tomaremos posiciones cada vez que la media móvil cambia de pendiente. A un sistema tan simple como este se le pueden ir añadiendo todas las reglas adicionales que se deseen.

Este tipo de actuación no maximiza los beneficios con respecto a otra estrategia básica que es no hacer nada. Pero si suaviza las aristas de este segundo sistema, no perdiendo tanto en los tiempos malos y no inflando los beneficios en los buenos.